Detrás de muchos fraudes digitales existe una estructura organizada. Los llamados “chiperos” operan adquiriendo o activando SIM cards para suplantar identidades, interceptar códigos SMS y tomar control de cuentas bancarias y redes sociales.
En paralelo, la industria de teléfonos robados alimenta este ecosistema: dispositivos desbloqueados, revendidos o utilizados para extraer datos, acceder a apps financieras y ejecutar estafas.
Los métodos más comunes incluyen:
• SIM swapping
• Phishing y smishing
• Robo de cuentas con códigos OTP

