Modelos como ChatGPT, Gemini, Claude o Llama se entrenan con enormes cantidades de datos para predecir la siguiente palabra o el siguiente píxel. Son útiles para escribir, programar o resumir, pero pueden inventar datos (alucinaciones).
En ciberseguridad tienen dos caras: ayudan a defender y analizar amenazas, pero también abaratan el phishing, los deepfakes y el malware.



