Un nuevo informe de la ONU advierte que el rápido desarrollo de la inteligencia artificial podría profundizar la brecha de desigualdad entre países, especialmente entre naciones con alta capacidad tecnológica y aquellas con recursos limitados. Según el análisis, los países que ya cuentan con infraestructura avanzada, acceso a datos, talento especializado y poder computacional están posicionándose para obtener la mayoría de los beneficios económicos derivados de la IA, mientras que los países con menor desarrollo corren el riesgo de quedar rezagados.

El documento señala que la IA está comenzando a influir directamente en la productividad, la competitividad global, la educación, la seguridad y la gobernanza. Sin políticas internacionales coordinadas, las naciones mejor preparadas podrían monopolizar la innovación, la propiedad intelectual, los estándares técnicos y la toma de decisiones, dejando a otras regiones dependientes de tecnologías externas y vulnerables a nuevas formas de desigualdad estructural.

La ONU también advierte que esta brecha tecnológica podría afectar a sectores críticos, como la salud, la agricultura y la gestión de recursos, profundizando desafíos existentes en países en desarrollo. Sin acceso equitativo a herramientas de IA, estas naciones podrían enfrentar un crecimiento más lento, menor resiliencia económica y mayor dificultad para integrarse en la economía digital global.

El informe concluye que es urgente fomentar alianzas internacionales, programas de transferencia tecnológica y marcos de regulación que aseguren un desarrollo de IA más inclusivo. También recomienda invertir en educación digital, infraestructura computacional y políticas públicas que permitan a todas las regiones beneficiarse del potencial transformador de la inteligencia artificial.