En lugar de atacar la tecnología, la ingeniería social ataca a las personas: aprovecha la confianza, el miedo, la prisa o la curiosidad. Es la base del phishing, del vishing y de muchas estafas de amor o de inversión.

Los delincuentes estudian a la víctima en redes sociales para que su historia sea creíble: nombres de familiares, lugar de trabajo, compras recientes.

Cómo protegerte

  • Tómate tiempo: la urgencia es la herramienta favorita del estafador.
  • Verifica por otro canal antes de enviar dinero o datos.
  • Comparte menos información personal en redes públicas.